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José María Pou, Actor
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La Cabra o ¿Quién es Sylvia?
de Edward Albee
• LA CABRA o Quién es Sylvia? de Edward Albee, se estrenó en el Teatro Romea de Barcelona el 27 de Noviembre de 2005.



Edward Albee, el autor de "¿Quién teme a Virginia Woolf?", demuestra, 43 años después de estrenar su obra más polémica, que conserva intacta la capacidad de provocación que le llevó a ganar tres premios Pulitzer.

José María Pou dirige, interpreta, traduce y produce el último texto del gran dramaturgo norteamericano.
Título original:
The Goat or Who is Sylvia?
Autor:
Edward Albee
Traducción de
José María Pou
Dirección de
José María Pou
Intérpretes:
  José María Pou
Mercé Aránega
Pau Roca
Juanma Lara
Escenografía:
Quim Roy
Vestuario:
María Araujo
Iluminación:
Txema Orriols
Es una coproducción del
Teatre Romea y Stage Door.
LA CABRA es "otra" historia de amor.
Es una comedia de risa y a la vez una tragedia desoladora.
Es teatro convencional y a la vez teatro del absurdo.
Es poesía pura y a la vez chafarrinón salvaje.
Es una humorada.
Una risotada animal.
Un chiste que nadie sabe como acaba.
La historia de una soledad y de muy malas compañías.
Es la sorpresa, el asombro, la sacudida, la incredulidad, la duda.
La provocación pura y dura.
Es la prueba del nueve para la tolerancia y la comprensión.
Es el corazon abierto a la irracional naturaleza del amor.
Es el miedo y la perversión.
Es el deseo.
Y es la mejor obra de teatro que ha caído en mis manos en los últimos años.

José María Pou

• LA CABRA o QUIÉN ES SYLVIA? se estrenó en Nueva York, en el Golden Theatre, el 10 de marzo de 2002, con un reparto encabezado por Bill Pullman y Mercedes Rhuel, a quienes más tarde reemplazaron Bill Irwin y Sally Field.

Aquel mismo año recibió todos los premios que se entregan en la ciudad de Nueva York a la mejor función: el Tony, el New York Drama Critics Cercle, el Drama Desk y el Outer Critics Cercle.

Desde entonces se ha representado (y se sigue representando) en más de 30 ciudades de todo el mundo.

Se estrenó en Londres, en el Almeida Theatre, el 22 de enero de 2003, con un reparto encabezado por Jonathan Pryce y Kate Fahy.

En Octubre de 2005 se ha estrenado en París, en el Théâtre de La Madeleine, con un reparto encabezado por Andrè Dussolier y Nicole Garcia.

• LA CABRA es una tragedia. Es un drama que abrasa y duele, que va directamente al centro del amor, los celos y los ideales.

La obra comienza presentando a Martin, un reputado arquitecto que acaba de ganar el prestigioso premio Pritzker, y a su querida esposa Stevie. Los dos se divierten con diálogos ingeniosos, réplicas brillantes y bromas cómplices. Parecen una pareja perfecta. Pero este matrimonio perfecto, esta vida casi perfecta, empieza a romperse en pedazos.

La fractura se produce cuando Martin confiesa que está locamente enamorado de Sylvia. Pero Sylvia es una cabra. De repente, todos los que forman parte del mundo de Martin empiezan a verle como un animal, como una bestia. Albee deconstruye la naturaleza humana de una manera devastadora, absurda y provocativa.

• LA CABRA es la destilación de todo lo mejor de Albee. Es desconcertante, experimental y muy divertida, a pesar de que se tema central es muy serio: la confusa naturaleza del amor, la necesaria pérdida de la inocencia, las vivificantes propiedades de vivir en peligro, los agujeros negros que se esconden por debajo de aquello que parece hermoso y brillante, y el problema, una vez descubiertos esos agujeros, de seguir viviendo.

• Albee con LA CABRA desafia los límites de nuestra tolerancia, de nuestra incapacidad o negativa a ponernos en el lugar de los otros e imaginar qué sienten , de qué se duelen, que padecen.

• LA CABRA intenta cambiarnos y cambiar la percepción que tenemos de nosotros mismos.

• LA CABRA no trata del bestialismo sino de una cosa todavía más difícil de entender: la irracional y poderosa naturaleza del amor. Esta es una comedia que habla de tolerancia y comprensión.

• Michael Billington, crítico del periódico británico The Guardian dice que esta es la mejor obra de Edward Albee y añade: "Es potente y muy emocionante. Me ha dejado hecho polvo. Mucho más que ¿Quién teme a Virginia Woolf?".


Edward Albee EL AUTOR

Edward Albee
(EEUU, 1928)


Dramaturgo estadounidense, cuyas obras más logradas se centran en las relaciones familiares.

Nació en Washington, capital, y fue adoptado de niño por el ejecutivo del teatro norteamericano Reed A. Albee, de la cadena de teatros de variedades y salas de cine Keith-Albee. Albee asistió a diversos colegios y entre ellos, durante poco tiempo, al Trinity College en Hartford, Connecticut.

Escribió su primera obra en un acto, Historia del zoo (1959), en tres semanas. Entre sus otras obras están El sueño americano (1961), ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1962), La balada del café triste (1958), adaptada a partir de una novela de la escritora norteamericana Carson McCullers, Tiny Alice (1964) y Un equilibrio delicado (1966), por la que ganó el Premio Pulitzer de Teatro de 1967. Con Seascape (1975), Albee ganó su segundo Premio Pulitzer.

Sus obras posteriores incluyen The Lady from Dubuque (1977), una adaptación de Lolita (1979), del novelista rusoamericano Vladimir Nabokov, y El hombre de tres brazos (1983). En 1994 recibió por tercera vez el Premio Pulitzer por Tres mujeres altas (1991).

Las primeras obras teatrales de Albee están marcadas por temas habituales del teatro del absurdo, en que los personajes padecen por su incapacidad o desgana para comunicarse de modo significativo o relacionarse unos con otros.

Edward Albee ha ganado tres veces el Premio Pulitzer de Teatro: en 1967 por A Delicate Balance, en 1975 por Seascape y en 1994 por Three Tall Women.

El mismo autor ha dicho de LA CABRA:

"Por fin he escrito la función que me va a expulsar del teatro americano."

"La obra habla de los límites de la tolerancia: de lo que nos permitimos hacer o pensar nosotros mismos. Es una obra que al principio parece una cosa pero que va abriendo un abismo a medida que profundizamos en ella. Y creo que conmocionará y molestará a cierto tipo de gente... Con suerte habrá gente que se levantará de su butaca, amenazará con los puños y lanzará cosas al escenario durante la representación. Eso espero".

Enlaces con más información sobre Edward Albee:

http://www.curtainup.com/albee.html

http://www.ibdb.com/person.asp?ID=5258

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  LAS CRÍTICAS DEL ESTRENO EN BARCELONA (Extractos)
•  Josep Maria Pou, director e intérprete soberbio, nos ha regalado el que tal vez sea el mejor placer de la actual temporada teatral....

... Hasta llegar a la escena última, de un patetismo desolador, con la pareja anonadada, desconcertado el íntimo amigo Ross, un bocazas, y Billy, el hijo homosexual, dolorosamente hundido, el texto de Edward Albee nos habrá deslumbrado con una maestría coloquial extraordinaria y un vaivén maliciosamente equívoco con el que ha construído, paso a paso, un producto dramático de gran calado. Un obra dura, saludablemente emotiva, impregnada de una saludable profilaxis....

... Y hasta ese final, Josep Maria Pou nos habrá regalado tal vez el mejor placer teatral de la temporada, envuelto en una sabia escenografía de Joaquim Roy. Productor, director, traductor e intérprete principal de La cabra, Pou alcanza un sobresaliente en todos estos menesteres. Su interpretación del atormentado Martin, contenida, matizada, me parece soberbia. Como la de Marta Angelat, una Stevie que debe abrazar registros muy contrastados y que en cada uno de ellos, créanme, triunfa brillantemente. Un papel inolvidable. No recuerdo de Blai Llopis una mejor actuación que la del amigo torpe y pusilánime que desata la tragedia. Espléndido Pau Roca. Para un gran texto, pues, una gran interpretación de conjunto y una dirección impecable: limpia, exigente, efectiva. ??La entusiasta ovación y los muchos "bravos" que anteanoche se escucharon tras la representación en el Teatre Romea, son un anticipo del éxito que merece esa muy gratificante aventura capitaneada por Josep Maria Pou. ?

Joan-Antón Benach. La Vanguardia


•  ¿Qué está pasando en Barcelona? Está pasando La cabra, de Edward Albee, en el Romea. Un espectáculo modélico, redondo, admirable. Un tour de force para José María Pou, aquí desplegándose en productor (ex-aequo con Focus), traductor, director y primer actor: un actor manager a la antigua, en la mejor tradición de los grandes, al frente de una estupenda compañía. Todo ello, todos ellos, al servicio de un texto insólito, pasoliniano, maduro y jovencísimo: una montaña rusa de emociones, de la carcajada (negra, feroz) a las lágrimas incontenibles. De la alta, altísima comedia, a la desolación absoluta. Albee subtitula su obra "Notas para una redefinición de la tragedia". La cabra es una tragedia sobre la transgresión de los límites y la emergencia de lo primitivo; una tragedia llena de humor que nadie puede tomarse a broma..... "La tragedia es purificadora - escribió Mamet - porque nos enfrenta a nuestra verdadera naturaleza, a nuestro lado oscuro, a nuestros demonios más secretos". Celebramos en la tragedia la capacidad de conocernos a nosotros mismos y la fiereza de la revelación, aunque sea demoledora.

Hablemos de otro tipo de certezas y de celebraciones: los regalos actorales, la felicidad de la transparente puesta en escena, los afinadísimos ritmos. El personaje de Martin es la culminación incontestable de la carrera de José María Pou. Ese cóctel (removido, no agitado) de vulnerabilidad y determinación extremas no habría alcanzado su temperatura exacta de no haber extraído de su corazón el cadáver de permiso de Desig, el profesor de Amic Amat, el oso herido de Celobert, y la resquebrajadura definitiva de Lear. Se mueve en escena como un gran insecto sonámbulo atrapado en la tela de una pesadilla, y cuando pasa al otro lado descubrimos, con él, que no hay "otro lado", sólo alcohol radical y centro ardiente. Marta Angelat, un retorno en beauté, anunciado por su espléndida madre de Celebración, sabe que tiene entre manos el papel de su vida y así lo interpreta, guiada por el maestro: otra combinación alquímica de sarcasmo, elegancia y gran pegada. Un perfecto dry martini, ese trago que Manuel Alcántara definió una vez como "un cuchillo disuelto". Y con todas sus moléculas reagrupadas, directas a la diana. Pau Roca es una rotunda revelación, que recuerda a un jovencísimo Gassman: tiene un inmenso futuro y ya es un presente rebosante de verdad y pasión. Blai Llopis regresa a la escena con una gran seguridad, sólo lastrada, en algunos momentos, por un pequeño exceso de aceleración verbal. La cabra va a ser, está siendo, uno de los grandísimos espectáculos del año. No se ve algo así todos los días: devórenlo.

Marcos Ordóñez. Babelia/El País


•  Magistral Josep Maria Pou. Josep Maria Pou es uno de los mejores actores que hoy están en los escenarios internacionales y ha tenido el gran acierto de dejarse seducir por esta obra de Edward Albee, traducirla, dirigirla y protagonizarla. Su interpretación es magistral, con una pluralidad de registros, fuerza y emoción, con una capacidad asombrosa de dar a su personaje toda la ternura y toda la violencia, todos los matices, expresando todos los sentimientos contradictorios que de la situación se derivan: prodigioso. Pocas veces salimos del teatro con la emoción de haber visto un espectáculo importante.Pero tras el estreno de La Cabra o ¿Quién es Sylvia?, la obra, la puesta en escena, siguen con nosotros, queremos recordarla, reflexionar sobre el texto tal y como nos lo transmite Pou.

Edward Albee (1928) suele tener como tema principal de sus obras el entorno familiar tal y como se vive en nuestra contemporaneidad occidental. La Cabra, su última obra, estrenada en Broadway en 2002, lleva la situación familiar a unos límites que sintetizan y son metáfora de la hipocresía de nuestra sociedad y a la vez de la capacidad de trascendencia del amor. El protagonista, Martin, es un hombre de 50 años, tímido e inseguro a menudo, que ha triunfado en su profesión de arquitecto y que está casado con una mujer a la que quiere; ambos son unos padres tolerantes con la homosexualidad de su único hijo. Pero Martin hallará el amor y la ternura en Sylvia, una cabra de la que se enamora y que le corresponde. Estamos acaso ante los límites a los que puede llegar el amor.

La obra, estructurada en tres escenas, nos ofrece en la primera la confesión de Martin a su mejor amigo. Quizá nada hubiera ocurrido si éste no revelara el secreto a la esposa. Acaso la hipocresía social evitaría la tragedia. Pero con tintes de tragedia griega, la segunda escena nos muestra la reacción de la esposa, una alternativamente violenta o comedida escena en la que la siempre elegante Marta Angelat muestra su capacidad de mostrarse en ambos registros pasando del uno al otro con asombrosa agilidad. Será el hijo, el amor que éste siente hacia su padre, el protagonista de una última escena que culmina en la tragedia final. Hay crispación en la intepretación de Pau Roca, pero hay también fuerza y convicción.Hay sobreactuación en Blai Llopis, el amigo, sin romper el tono general de la puesta en escena.

La Cabra es un texto excelente con una puesta en escena magnífica y con un Josep Maria Pou inconmensurable. No se lo pierdan.

Maria José Ragué. El Mundo


•  .... Un equilibrio que aquí hará tambalear la aparición bestial de una cabra seductora, encarnación pura y dura del deseo que no reconoce las normas del amor que no busca calificativos, porque el amor total es sencillamente inexplicable e indefinible. No es precisamente de bestialismo o zoofilia de la que habla Albee, sino de este deseo emergente e imparable, de la necesidad de reconocerlo como deseo humano, y de la culpabilidad que origina no sentirse culpable frente a él.

Allí reside la auténtica provocación de un texto que se inicia con las formas de una alta comedia burguesa (no por casualidad, se cita a Noel Coward), pero que se dirige pronto hacia los territorios de la tragedia desesperada, porque en ella pueden caber en ocasiones las risas, pero no hay cabida para la emoción que surge ante un texto magistral, que es dinamita pura.

Y para la admiración que producen las portentosas y memorables creaciones interpretativas que nos ofrecen Marta Angelat y un Josep Maria Pou, sobrecogedor como actor y superior en su recién estrenada faceta como director escénico.

Ramón Oliver. LaNetro


•  "La cabra o Qui és Sylvia" es un descuartizamiento moral, un texto que parece en principio una broma pesada, a la que sigue el refugio de la ironía, para pasar al sarcasmo y finalmente a la trágica toma de conciencia de la cabronada que es quedarse solo "con su defecto".

Josep M. Pou y Marta Angelat sacan a la inmisericorde luminosidad escénica todas sus vísceras con la misma furia con que ella hace de los jarrones añicos, desguaza los libros y despanzurra los cuadros. La civilizada decoración de la casa burguesa queda seriamente dañada por la catarsis zoológica. Afloran los demonios de la sensualidad pervertida en un texto que tiene mucho de transgresión de los sesenta que Albee encumbró con "Quién teme a Virginia Woolf".... Hay también críticas a la hipocresía social: esa perversión llevadera si se disimula... Lo que hay, sin duda, es una pareja protagonista -Pou y Angelat- que hace del cabreo conyugal una lección interpretativa.

Sergio Doria. ABC


•  Èxit cantat de Josep M. Pou en el seu debut com a director i productor d'una obra tan singular com l'última d'Albee.

...L'autor, que ronda la vuitantena, segueix en plena forma a l'hora de confegir una endimoniada mixtura dramàtica, trufada de comicitat i amb aspiracions de fregar la tragèdia.

...Un poderós J.M. Pou encarna el reconegut arquitecte i amatent espòs que de sobte troba en la "dolça" mirada d'una cabra una via d'alliberament a les seves rutines, fidelitats, renúncies i disfresses. Si al primer acte Pou circula pels brillants diàlegs i l'enginyós to d'alta comèdia, als dos següents ha d'enfrontar-se a les conseqüències que l'estrambòtica situació genera al seu voltant. Resisteix amb enteresa la trencadissa compulsiva a què el sotmet la dona, una esplèndida Marta Angelat que salta de la forçada serenitat a l'explosió d'histèria amb un treball interpretatiu intens, matisat i vibrant, que lluita per acceptar la veritat i assumir la naturalesa de les banyes i que s'ensorra en una amargor punyent de tints tràgics.

Francesc Massip. Avui


•  ... Per poder defensar aquesta tesi amb dignitat cal un actor que convenci l'espectador que s'ha enamorat d'una cabra. Aquest paper de Martin, l'arquitecte d'èxit, és per a Josep Maria Pou. El seu treball és sublim. Sense aixecar la veu, sense trencar cap plat, entén que ha destrossat la família tot i que està convençut que els dos amors (el de la dona i el de la cabra) són compatibles. El segon gran repte interpretatiu és el de la dona, Stevie. Marta Angelat defensa el paper més histriònic: és la dona estable, intel·ligent (que en plena discussió és capaç de fer fora el fill del camp de batalla amb elegància) i, a la vegada, la muller que se sent traïda com a enamorada i també com a dona.... Ben trobat el canvi de gestualitat: de la finor de construir un ram de flors passa a asseure's amb les cames obertes. La darrera aparició, contundent i silenciosa, és brillant.

L'obra resulta lúcida, atrevida i obliga l'espectador a replantejar-se les fronteres de l'amor. Amb una persona de l'altre sexe, o no. Amb animals de la mateixa espècie, o no. Josep Maria Pou ha revalidat la confiança de l'espectador del Romea, des de la provocació intel·ligent.

Jordi Bordes. Punt Diari


•  'La cabra' és una obra que convida a riure potser perquè més val riure que plorar, com diuen popularment. El fet és que hi convida i ho aconsegueix en la seva arrencada perquè l'humor va implícit amb les primeres parts del diàleg que mantenen el matrimoni benestant protagonista (Martin i Stevie) però el drama es veu venir tan aviat com s'endevina per on van els trets. I el drama es presagia com l'arribada d'un tsunami. Perquè és un tsunami escènic el que arrasa tot el que troba al seu pas. Per això es fan extraordinàries les escenes de violència domèstica posades a flor de pell per l'actriu Marta Angelat, en una interpretació de gran categoria i que algun productor internacional faria bé de prendre nota en els seus blocs de càsting ni que fos per fer pam i pipa a segons quines estrelles de Hollywood. I per això també, el paper de Josep M. Pou es veu obligat a fer de cos de contenció del temporal que li cau al damunt perquè, quan es diuen les veritats, es perden les amistats.

Marta Angelat s'eleva i s'eleva -al Teatre Romea no guanyaran prou aquesta temporada per gerros trencats!- i Josep M. Pou entoma i entoma, amb aquella força d'actor que porta a les espatlles que, en aquest cas, posa sobre l'escenari una potent parella que -al marge de gustos sobre temàtiques teatrals-, no pot decebre ningú pel seu nivell actoral, del qual, quan es faci balanç de la temporada, se'n sentirà parlar per força. Tampoc no es queden enrere els altres dos intèrprets. El ja també veterà Blai Llopis, en el paper de l'amic periodista que, a l'arrencada del muntatge, aporta el toc d'ironia sobre el món mediàtic, al qual s'enganxa de seguida l'auditori. I Pau Roca no és que debuti, perquè se'l coneix sobretot pel jove de família treballadora de la sèrie 'Ventdelplà' -parella revel.lació al costat de Mar Ulldemolins, aquesta noia en cadira de rodes a qui ha tocat fer promoció de l'Institut Gutmann per mor del guió i del peatge de la publicitat- però sí que ell pràcticament fa un salt amb aquest paper de fill del matrimoni a 'La cabra', un paper que li exigeix dramatitzar al màxim -en segons quins moments fins i tot amb una mica d'excés al límit de l'explosió, malgrat el context del seu conflicte interior- però que també s'adapta, com fan Marta Angelat i Josep Maria Pou, als petits trencaments en el diàleg, passant del to més àlgid a la reflexió més senzilla, una fórmula escènica de gran eficàcia que cal atribuir, se suposa, a la direcció de Josep Maria Pou, que irromp enmig d'una temporada tèbia per posar el mercuri del baròmetre teatral ben amunt.

Andreu Sotorra. Radio Estel


•  Josep Maria Pou aprueba con nota muy alta su intervención en el estreno en España de LA CABRA o Qui és Sylvia? como traductor, director e intérprete principal. La función del Romea es una gran noche teatral en la que Edward Albee demuestra una capacidad de provocación, una endiablada maestría a la hora de manejar diálogos y personajes y una frescura que asombran a su edad....

El autor atrapa desde el primer momento al espectador al que hace circular por la comedia, la tragicomedia y la tragedia pura y dura. Los aspectos frívolos que surgen de tan insólita relación sentimental provocan las carcajadas del público, al que de golpe se le congela la risa. Una extraña ternura da paso a una fuerte emoción. La representación se convierte en la denuncia de una doble moral soc ial y en una reflexión sobre los límites de la tolerancia y la incomprensión.

La última escena, de una patética y descomunal soledad, será difícil de olvidar.

Todo es intenso. Y lo es la formidable interpretación de José Maria Pou y Marta Angelat: Pou, generoso de matices a la hora de ir del desgarramiento a la contención. E impecable como director. Albee obliga a Angelat a registros muy contrastados y la actriz está convincente y brillante. Igual que lo está Pau Roca y un muy entonado Blai Llopis. Una grandísima función de teatro.

Gonzalo Perez de Olaguer. El Periódico.


•  Edward Albee's The Goat or Who is Silvia? is not an easy play. At its centre lies the tricky premise of a prizewinning architect who falls inexplicably in love with a goat. It's a love story with a difference but also the contemporary tragedy of a man whose life becomes to fall systematically apart on hitting his 50th birthday.

Albee's play is an absurdist comedy with a bitter aftertaste, a drama of miscomprehension, intolerance and fear that scratches uneasily beneath a pristine skin of social acceptability and respectability in the cosmopolitan city par excellence. The 2002 New York premiere had Bill Pullman and Mercedes Ruhl as the successful couple whose glossy surface cracks as the marital sitcom mutates into a full-blown Greek tragedy. There was a hard, cold element of Clytemenestra in Ruhl's empassioned performance that contrasted effectively with Pullman's effortlessly suave Martin. Bill Irwin and Sally Fields, replacing Pullman and Ruhl on Broadway, presented a more suburban couple: more the nouveau riche that inherited wealth. The London premiere in 2004 brought the husband and wife team of Jonathan Pryce and Kate Fahy and while Pryce was able to provide a bemused vulnerability to the role, Fahy never quite rose to the demands of Stevie's emotional journey.

At the Romea theatre, José María Pou provides a veritable contrast to Pryce's lean angst-ridden architect. More superficially buoyant he also has something of the awkwardness of a figure who would rather the architecture spoke for him. The preparations for the interview with Ross leave him somewhat ill at ease and make him easy prey for the more predatory Ross. Ross alludes to their enduring friendship but what he is after is vengeance from the university contemporary who outstripped him and this is masked under the veneer of supposedly idealistic intentions. While Llopis's Ross seems a rather watery characterization with a somewhat abrupt transition from jocular to vengeful, Pou's Martin and Angelat's Stevie provide a strong opening with a effortless banter of stylish wordplay that points to a marriage of minds where light repartee and sparkling conversation keep both on their toes.

Joaquim Roy provides a spacious room of high ceilings and imposing doors. There is something of the Greek temple in the grand doorway and distant stairway through which the characters make their entries and exits. The subdued décor, framed family photograph, grouped paintings and tastefully arranged bookcases also suggest a certain Catalan chic. The dramatic paintings of twisted bridges, barren landscapes and blank faces provide a pointer of the damage that is to come. Their aesthetic is also suitably surreal with a touch of the absurdist. This is New York reflected through a discerning Catalan eye.

Pou's translation is sharp, witty and imaginative. His direction is precise and careful, his conception of Martin majestic: a giant who hunches, crouches and falls in on himself (as much literally as metaphorically) as the action progresses. As Angelat's Stevie begins to trash the impeccable apartment, Pou's Martin steps cautiously through the discarded books and ripped canvases trying slowly to find a place for items that have been destroyed beyond repair. This is in many ways a metaphor for their marriage and while Angelat's Stevie never quite manages the crescendo of devastating anger that marked Ruhl's brutal killing of the goat, she is able to confront Pou's Martin in ways that increasingly take on a more menacing dimension. Pau Roca's Billy is a suitably confused teenager whose collapse seems entirely plausible as the 'perfect' family falls around his feet. The audience is suitably perplexed by the directions in which Albee's text shifts and turns and the ending is paced towards a terrible crescendo that is followed by a suitably long silence.

Maria Delgado. Plays International


•  A sus 80 años Edward Albee ha escrito una obra endiabladamente inteligente, dura y provocativa, que propone un encarnizado combate dialéctico a través de una radiografía del matrimon io. Ya lo hizo en Quién teme a Virginia Woolf? pero ahora va aún más allá.....

...El autor se mueve aquí en la comedia, en la tragicomedia y, en la escena final, en la tragedia más descarnada imaginable. Es un texto capaz de suscitar la risa del espectador al jugar con los aspectos frívolos de la insólita rrelación sentimental y también de congelar esta risa, de llevar al límite la tolerancia y la comprensión.

Diré enseguida que la inteligente y sensible dirección de José María Pou engrandecen la representación. La estupefacción que produce en la esposa la noticia y la no menos profunda convicción del amrido de la sinceridad de sus nuevos sentimientos propicia en escena una dialéctica hecha de gritos y violencias, histerismos, lamentos y súplicas de mucho cuidado. Y de una descomunal fuerza teatral. La dirección mantiene siempre los equilibrios de esta perturbadora historia.

La Cabra o qui és Sylvia? es un espectáculo intenso, que tiene una interpretación sin fisuras y compenetrada por parte de MartaAngelat, José Maria Pou, Blai Llopis y Pau Roca. Ellos ayudan a que el grito de Albee contra la hipócrita doble moral social llegue con claridad al espectador. Posiblemente estemos ante el mejor trabajo de Pou como actor, que muestra un podería enorme a la hora de jugar con la contención, el matiz y el desgarramiento de su personaje. Frente a él Angelat dibuja una convincente y brillante Stevie (la esposa) obligada por el autor a registros muy contrastados. Insisto: una formidable función teatral.

G.P. de O. Guia del Ocio


•  Fixeu-vos només en el magnífic Josep Maria Pou, en silenci, trasbalsat de cap a peus, amb la mirada perduda en l'abisme i el cos tremolant incontroladament. I tot, per culpa (o gràcies a) una cabreta entremeliada que, pobrisona ella, ha deixat en evidència la fragilitat del seu equilibri emocional i, de passada, la del seu aparentment perfecte grup familiar burgès, amb classe i sentit del humor, vocació progressita i enemic de tota forma d'hipocresia. Tal com ens adverteix Albee en aquesta tragicomèdia excepcional i demolidora (ni les rialles poden ocultar en aquest cas el dolor), així de tocats ens poden deixar el desig i l'amor quan fan la seva sobtada i irreprimible aparició.

Per culpa de la maleïda cabra, l'esplèndida Marta Angelat ha d'explorar fins on et pot conduir la ràbia quan una cosa amb banyes t'está posant les banyes. I, gràcies a l'animalet, Pou ens demostra el seu enorme i fins ara desconegut talent com a director escénic en una obra en la qual el balanceig entre allò que és patètic i allò que ens pot fer riure ha d'estar controlat fins al mil-límetre. El resultat es un espectacle memorable del que, creieu-me, podeu sortir entusiasmats o fins i tot "cabrejats" (i mai millor dit), però en cap cas en sortireu indiferents.

Ramon Oliver. Qué fem?/La Vanguardia


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© www.josemariapou.com 2005
Fotografías de Jordi V. Pou, David Ruano, Teatre Romea, Globomedia, Manuel Alcázar, Judith Vizcarra y Gloria Murt.